sábado, 12 de abril de 2014

Es historia: El guernica almeriense

La ciudad de Almería fue la última del gobierno de la II República al final de la Guerra Civil Española (1936-1939). Sufrió ataques por aire y mar, un total de 52 bombardeos en los que se lanzaron 754 bombas con objetivos militares, estratégicos y civiles. De ellos destaca el bombardeo del 31 de mayo de 1937, a cargo de los alemanes, con un resultado de 40 muertos, 150 heridos y 200 edificios destruidos.

Para proteger a la población, se procede a la construcción de refugios subterráneos. Los trabajos se realizaron entre octubre de 1936 y la primavera de 1938, dirigidos por el arquitecto municipal Guillermo Langle, el ingeniero de canales José Fornieles y el ingeniero de minas Carlos Fernández. Se trata de 4,5 km de galerías subterráneas a 9 metros de profundidad con 67 accesos para albergar a 34.144 personas (la población de Almería era de unas 50.000). El resto de almerienses acudía a los refugios naturales de los depósitos de Mineral de Hierro de la Compañía Andaluza de Minas y las cuevas de La Chanca.

Estos refugios contaban con ventilación, protecciones contra granadas de mano y avalanchas, iluminación eléctrica, almacén de víveres y un quirófano.

Refugios de la ciudad de Almería

Terminada la guerra, se ciegan los accesos con kioscos racionalistas, diseñados también por Langle. Hoy día pueden verse en las Plazas Urrutia, Conde Ofalia y Virgen del Mar, aunque éste último bastante reformado.

Se ha recuperado casi 1 km visitable que coincide con el Paseo de Almería, donde se recrean un almacén y el quirófano con el instrumental de la época.

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